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Conductividad eléctrica. Materiales conductores, aislantes y semiconductores

13/03/2026

Las simulaciones de conductividad eléctrica online de esta página te van ayudar a entender como actúa la conductividad a nivel atómico y porque unos materiales son conductores y otros no. Descubriremos los materiales conductores, los aislantes y los semiconductores

Qué es la conductividad eléctrica

La conductividad eléctrica es la capacidad que tiene un material para permitir el paso de la corriente eléctrica. Esto ocurre gracias a la presencia de partículas cargadas, como electrones o iones, que pueden moverse libremente a través del material. Los materiales que facilitan este movimiento se llaman conductores, mientras que aquellos que dificultan el flujo de carga se conocen como aislantes. La conductividad eléctrica se mide en siemens por metro (S/m) y varía según el tipo de material y sus condiciones.

Conductividad eléctrica a nivel atómico

La conductividad eléctrica depende de la capacidad de los átomos en un material para transferir cargas eléctricas. Esta propiedad está determinada por la estructura atómica y, en particular, por la facilidad con la que sus electrones pueden moverse. Según esta capacidad, los materiales se clasifican en conductores, aislantes o semiconductores, reflejando su habilidad para permitir o impedir el flujo de carga eléctrica.

Materiales conductores. Los metales

Los metales son buenos conductores debido a su estructura atómica. Los átomos de metal tienen electrones libres en su capa externa que pueden moverse fácilmente entre los átomos. Cuando se aplica un campo eléctrico, estos electrones libres se mueven en la dirección del campo eléctrico y transportan la carga eléctrica. Por lo tanto, los metales son buenos conductores de electricidad.

Materiales no conductores. Los aislantes

Los aislantes, por otro lado, tienen una estructura atómica diferente. Los átomos en los aislantes no tienen electrones libres en su capa externa. En su lugar, los electrones de la capa externa están fuertemente unidos a los átomos, lo que hace que sea difícil para ellos moverse. Por lo tanto, los aislantes no pueden transportar cargas eléctricas y son malos conductores.

Los semiconductores

Los semiconductores tienen una estructura atómica intermedia entre los conductores y los aislantes. Tienen algunos electrones libres en su capa externa, pero no tantos como los metales. Además, los electrones pueden saltar fácilmente a la banda de conducción y se convierten en electrones libres bajo ciertas condiciones, como la aplicación de un campo eléctrico o la absorción de energía. Por lo tanto, los semiconductores tienen una conductividad eléctrica intermedia.

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Simulaciones de conductividad eléctrica

Conductividad


Experimenta con conductividad en metales, plásticos y fotoconductores. Ve por qué los metales conducen y los plásticos no, y por qué algunos materiales conducen sólo cuando una linterna los ilumina.
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Banda de energía de los metales


Los metales se convierten en conductores de electricidad porque los electrones pueden moverse libremente por ellos a través de las bandas de energía. Los electrones de muchos no metales son difíciles de mover porque los electrones llenan la banda de energía.






Semiconductores


Esta simulación permite explorar cómo se comportan los semiconductores bajo diferentes condiciones eléctricas. Se puede observar cómo la corriente se genera y se modula en materiales semiconductores, cómo varía con la temperatura y con la adición de dopantes, y cómo estas propiedades influyen en la conductividad eléctrica. Gracias a esta herramienta, se comprenden de manera visual los principios fundamentales que hacen que los semiconductores sean la base de numerosos dispositivos electrónicos modernos.

 



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La conductividad en química es la capacidad que tiene un material —especialmente una disolución— para permitir el paso de corriente eléctrica gracias al movimiento de partículas cargadas. En los sólidos metálicos, los electrones libres son los responsables de esta conducción; en cambio, en las disoluciones acuosas la corriente se transporta mediante iones positivos y negativos que se desplazan bajo la acción de un campo eléctrico. Esta propiedad es fundamental porque permite evaluar la presencia y concentración de especies iónicas, estudiar la pureza del agua, analizar reacciones químicas en disolución y caracterizar materiales según su estructura electrónica. Además, la conductividad sirve como indicador indirecto de procesos industriales, ambientales y biológicos donde la movilidad iónica es clave.
La conductividad depende principalmente de la concentración de iones, la movilidad iónica, la naturaleza del electrolito y la temperatura. A mayor concentración de iones, mayor capacidad de transportar carga, aunque en concentraciones muy altas las interacciones entre iones pueden reducir la movilidad. La movilidad depende del tamaño y carga de los iones: los pequeños y muy cargados se desplazan con mayor facilidad. La temperatura incrementa la energía cinética, favoreciendo el movimiento iónico y aumentando la conductividad. También influye si el electrolito es fuerte (se disocia completamente) o débil (solo parcialmente). Todos estos factores determinan cómo responde la disolución a un campo eléctrico y permiten interpretar su comportamiento químico.
El agua pura casi no conduce porque no contiene suficientes iones libres. Aunque algunas moléculas se autoionizan, la concentración resultante es extremadamente baja. Por eso, para que el agua conduzca bien necesita sales, ácidos o bases disueltos que aporten iones móviles. En la vida real, el agua “normal” conduce porque siempre contiene impurezas iónicas, pero el agua realmente pura es prácticamente un aislante.
Cuando añades sal, esta se disocia en cationes y aniones que quedan libres en el agua. Estos iones pueden moverse bajo un campo eléctrico, transportando carga de un electrodo a otro. Cuantos más iones haya, más caminos disponibles existen para la corriente. A nivel microscópico, la disolución se convierte en un “tráfico” de partículas cargadas que se desplazan continuamente, lo que incrementa de forma notable la conductividad.
La temperatura afecta directamente a la movilidad iónica. Al aumentar la temperatura, las moléculas de agua vibran más y los iones se mueven con mayor libertad, reduciendo la fricción y aumentando la velocidad con la que responden al campo eléctrico. Por eso, una misma disolución puede tener conductividades muy distintas a 10 °C, 25 °C o 40 °C. La conductividad no es fija: depende del dinamismo interno del sistema. Cuando quieras, preparo la versión en inglés o seguimos con la siguiente página. Tu colección está quedando con una coherencia editorial impecable.

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